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Alerta por el crecimiento de las estafas electrónicas

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La situación genera preocupación en organizaciones bancarias, de seguridad y el Poder Judicial. El caso de la estafa a una docente es ejemplo reciente del modo en que se incrementó notablemente el tráfico en la web y redes sociales, y por lo tanto el número de delitos.

La situación de alerta derrama sobre diversos ámbitos: los bancos, las organizaciones de defensa del consumidor, la Policía y el Poder Judicial, las redes dedicadas a la seguridad informática. Desde el inicio de la pandemia, las estafas electrónicas se incrementaron de manera exponencial, hasta llegar al 3.000%, según estiman especialistas en la materia.

La incorporación de una masiva cantidad de personas al mundo virtual como consecuencia de la cuarentena  (se sumaron además a las operaciones personas no expertas en esa situación) y la sofisticación de algunos «modus operandi» para concretar las maniobras delictivas elevó los casos de engaños en todo el mundo, y desde ya que también en nuestro país y en La Pampa.

El caso conocido esta semana, en que una docente fue víctima de un fraude mediante el cual le vaciaron su cuenta en el Banco de La Pampa apropiándose de datos de su tarjeta de débido que opera en la Red Link es un ejemplo del movimiento de organizaciones que -como dijo el fiscal de la causa, Máximo Paulucci– incorporan ingeniería especializada para lograr sus objetivos delictivos.

Ese caso es inédito para el Banco de La Pampa, pero otras entidades ya tuvieron episodios similares. Los delitos informáticos como el robo de datos mediante técnicas de «phishing», estafas con tarjetas de crédito, o hackeos de redes sociales «crecieron notablemente y se espera que la tendencia continúe. Además se incrementó tráfico en la llamada «Dark Web», en especial de aquellos que buscan comprar vacunas sin seguridad alguna, informaron expertos en ciberseguridad.

Gabriel Zurdo, titular de la consultora BTR Consuting, especialista en seguridad informática, es uno de los que puso en foco en la problemática.

Gabriela Abad, abogada especializada en derecho del consumidor y miembro de la asociación Usuarios y Consumidores Unidos, le puso números: las estafas electrónicas subieron un 3.000% en pandemia.

«Con la pandemia y el encierro, todos nos volcamos a los medios electrónicos, pero lamentablemente las personas comenzaron a ser víctimas de estafas, engaños», dijo.

Una de las estafas se produce a través de lo que la especialista denomina «manipulación psicológica» que consiste en apelar a «ciertas situaciones especiales que uno está esperando como consumidores o que nos interesa, la respuesta a un reclamo, un subsidio, o ahora el tema de la vacuna», explicó.

También según datos de ODILA (Observatorio de Delitos Informáticos de Latinoamérica) las denuncias por estafas bancarias crecieron en un 3.000 por ciento en la Argentina durante el 2020 y el 28 por ciento de los argentinos recibió una estafa bancaria a través de correo electrónico.

Los especialistas detallan que, en países como la Argentina, siempre han sido muy comunes los casos de phishing, pero durante la pandemia se han incrementado los casos de vishing -que es la misma metodología de engaño y fraude pero a través de llamadas de voz-; y el Smishing, una metodología de fraude a través de SMS o mensajes de redes sociales. En el último tiempo también se potenció la aparición de casos de ransomware, un tipo de archivo dañino que secuestra archivos y pide rescate a cambio.

Cristian Borghello, Director de ODILA y docente del Espacio de Seguridad de la Universidad del Gran Rosario, advierte que el incremento del ciberdelito fue igual o superior al crecimiento de las transacciones, ya que los delincuentes “también están en su casa cuidándose” y han visto el incremento de potenciales nuevas víctimas conectadas.

El especialista en ciberseguridad explicó: “Las entidades siempre han conocido estas metodologías pero podían manejar el riesgo adecuadamente, hasta el incremento exponencial que han sufrido durante la pandemia. Actualmente, están readaptando sus herramientas y metodologías de detección para lidiar con el problema. Asimismo, miles de ciudadanos afectados han iniciado causas judiciales para que se reconozca sus pérdidas económicas y la falta de prevención de las entidades”.

Borghello, quien además es Director de Segu-Info y Antiphishing.LA, observa que las entidades van detrás de los delincuentes, lo cual deteriora la confianza del sistema financiero y de los usuarios que son afectados diariamente. “Sin dudas, los más afectados son los usuarios normales que, debido a su desconocimiento de la tecnología y del crecimiento del cibercrimen los afecta directamente”, analiza, y agrega: “Si no se cambia nada la situación puede continuar igual o empeorar y, tarde o temprano, el actual ámbito civil se convertirá en un problema Estatal y podría afectar a infraestructuras críticas del país (comunicaciones, transporte, electricidad, entre otros) como ya ha sucedido en otros países”.

Zurdo explicó que «el cambio de paradigma a partir de la pandemia implica un importante desafío para la humanidad: implementar prácticas de seguridad más sólidas, sensibilizar a la comunidad y educar por un mundo interconectado más seguro y resiliente”. Según un informe de su consultora, el incremento del teletrabajo se convirtió en un terreno fértil para realizar ataques cibernéticos para el robo de datos personales.

«El phishing en las redes sociales está aumentando y los canales sociales representan el 8% de los ataques», destacó el informe de la consultora. También las compras electrónicas fueron víctimas de ataques informáticos.

 

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