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Ex intendente pide otro acueducto para el oeste. Que lo paguen Bs As y Rio Negro

Buenos Aires y Río Negro deberían compensar el sacrificio realizado por La Pampa al retener las sales del río Curacó solventando la construcción de un acueducto que provea agua de calidad a los productores del departamento Curacó. Es una propuesta de un ex intendente de la zona que permitiría desarrollar un potencial ganadero que hoy no se aprovecha por la falta de agua y la salinización de los suelos.
Enrique Tomas es un productor del oeste pampeano -ahora radicado en Santa Rosa- que fue intendente de Puelches durante dos períodos y desde joven milita con pasión por los ríos pampeanos y el desarrollo del oeste provincial.

Entrevistado en La Parte y el Todo -el programa de análisis político de CPEtv-, el ex intendente consideró que debe pensarse seriamente en dotar de un nuevo acueducto a esta castigada zona a fin de proveer a algunos campos del agua que permita desarrollar el potencial ganadero que hoy no pueden aprovechar. «La limitante para estos campos es la falta de agua», sostuvo el vecino. «Por eso hay que pensar en un acueducto», acotó.
El oeste pampeano ya cuenta con dos importantes acueductos: uno que conecta el manantial de Puelén con las localidades de La Reforma y Chacharramendi -del que se desprende un ramal hacia Puelches que hace años está abandonado- y el que toma agua del embalse de Casa de Piedra y la traslada hasta Puelches. Este último es el que provee actualmente del líquido a esta población.

Estos dos acueductos benefician a unas 750.000 hectáreas, aunque su aprovechamiento es dispar. «Algunas (hectáreas) directamente no tienen nada de agua, otras tienen poca, por ejemplo para 100 vacas, pero el campo tienen capacidad para 300. Entonces es una limitante», remarcó Tomas.

Según su conocimiento, los mejores campos del departamento Curacó tienen una capacidad de carga de ganado de 500 a 600 vacas por lote (10.000 hectáreas), una relación que disminuye hacia el oeste, donde las condiciones productivas son más desfavorables.

Los últimos años han sido generosos con la zona, ya que el promedio de lluvias ha superado con creces el promedio histórico. «Hemos tenido años de casi 800 milímetros», destacó. La estadística desde 1960 hasta la fecha arroja un promedio de 360 a 380 milímetros anuales.

Rol marginal.
Tomas recordó que el año 2007 fue un punto de inflexión para la zona, que hasta ese entonces había cumplido un rol de área de sacrificio en función de su condición marginal frente a los modelos productivos, en beneficio de los intereses de las provincias de Buenos Aires y Río Negro. Fue el año en que el entonces gobernador Carlos Verna ordenó abrir las compuertas instaladas en el denominado Tapón de Alonso para permitir que el agua que se había acumulado en el Bañado del Curacó, en general de buena calidad, beneficiara también a los campos ribereños ubicados en los 100 kilómetros que restaban hasta alcanzar el cauce del río Colorado.
«Ese año teníamos muchísima agua en el río», contó Tomas. «Los que estábamos arriba de Puelches, como era el caso mío (su propiedad se encontraba al norte de la laguna Urre Lauquen), teníamos agua en cantidad y calidad, era un año fenomenal; en cambio los que estaban abajo del Tapón de Alonso tenían que llevar agua en camiones porque teníamos agua embalsada. Era una locura».

El Tapón de Alonso -un terraplén que en su momento portaba tres compuertas- fue una obra acordada en el año 1985 con el objeto de frenar el río Curacó y evitar que salinizara al río Colorado. Su intención fue, como ocurrió, beneficiar a las provincias de Buenos Aires y Río Negro forzando al río a depositar su carga de sales en territorio pampeano. «Para los pampeanos no hay una buena, son todas malas», reflexionó el ex intendente.
«Tenemos que ver cómo pagan esas provincias el sacrificio que estamos haciendo nosotros. Eso nunca lo pagaron pero tampoco nunca se reclamó», aclaró. «Si tenemos que ser zona de sacrificio y justo nos tocó a nosotros, que alguien lo pague. Si hablamos únicamente del Tapón de Alonso y de la laguna La Amarga, yo creo que Buenos Aires y Río Negro deberían pagar totalmente el acueducto en forma total porque el 100 por ciento del perjuicio es para nosotros y el 100 del beneficio es para ellos», planteó.

Ese acueducto debería llegar hasta los campos ubicados al este de la ruta provincial 107 que tienen problemas de falta de agua y de agua con tantas sales que no sirven ni siquiera para la ganadería.
«Nosotros, los pampeanos, estamos haciendo lo mismo que le reclamamos a los mendocinos: desertificamos nuestro propio territorio», sostuvo en relación al efecto que en la práctica tiene el Tapón de Alonso de frenar el escurrimiento del río Curacó.

Poetas y periodistas.
En el tramo final de la entrevista, Tomas consideró que si la causa hídrica se ha mantenido en pie y ha perdurado en el tiempo, ha sido por la insistencia de los poetas, los cantores, los músicos y los periodistas, más que por una decisión política o por un convencimiento popular.
Según estimó, el caudal de 3,2 metros cúbicos por segundo que la Corte Suprema de Justicia ordenó a Mendoza entregarle a La Pampa no alcanzará para producir la conexión del río Atuel con el Salado, pero tampoco los 4,5 metros cúbicos que determinó la Universidad Nacional de La Pampa.

La sentencia del año 1987 se logró por una demanda iniciada durante la época del gobierno militar, mientras que la del 2014 se basó en leyes que ya tenían más de 20 años de vigencia, recordó.
«No sé hasta dónde interesan, desde el beneficio para los productores y para la Provincia, los ríos que estamos reclamando», cuestionó. «Yo tengo dudas, me pregunto qué hubiesen hecho los distintos gobiernos si no hubiesen estado la gente de la cultura, los poetas, los músicos, los cantores, inclusive la prensa, como el diario LA ARENA», concluyó.

 

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