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Una Veinticinqueña con covid en Río Negro: “Murió un hombre y conseguí cama”

Claudia Avalo dice que no sabe cuántos días estuvo internada. “Yo me acuerdo que andaba por las calles de Catriel (Río Negro) con una bolsa, vomitando sangre, y que iba del hospital a la clínica de Catriel y no me podían atender. No es que no querían. Es que no había lugar”, dice a Diario Textual.

Avalo es una comerciante, oriunda de La Pampa. Se crió en La Humada. Hoy tiene dos hijos -Nahuel, de 27 años y Aranza, de 22– y es la dueña de tres regalerías: en Santa Isabel, 25 de Mayo y Catriel.

Estuvo unos diez días internada. Pero tuvo que ser trasladada a La Pampa por falta de camas en la localidad rionegrina. Hoy ya se encuentra en su casa, en 25 de Mayo.

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La situación de Río Negro y La Pampa es diametralmente opuesta. La provincia vecina ya tiene, al miércoles 16, 264 personas fallecidas por coronavirus y se cuentan con los dedos de las manos las camas de terapia intensiva disponibles, en tanto que en La Pampa hubo tres fallecidos desde el inicio de la pandemia y el sistema de salud -si bien con 19 internados- no está saturado.

Hace doce años que Claudia vive en 25 de Mayo. “Tengo mi casa en 25 y también otra casa en Catriel. En medio de la pandemia, porque había restricciones de paso de una provincia a otra, decidí quedarme del lado rionegrino”, cuenta.

En los días previos al Día de la Niñez comenzaron sus problemas de salud. “En esos días, me picó una araña y me dieron una medicación muy fuerte que me bajó las defensas”, sostiene. “Como sabía que tenía las defensas bajas, me aislé en mi casa en Catriel”, dice.

Ni se asomaba a la vereda. “Mi hija me traía los alimentos y calculo que ahí me contagié… Ella nunca tuvo covid, así que creo que fue por los alimentos…”, cuenta.

Cuando empezó con los síntomas de covid, fue a la Clínica y Maternidad Juan Domingo Perón, propiedad del Sindicato de los Petroleros de Río Negro, Neuquén y La Pampa. El establecimiento sanitario ya estaba colapsado, a raíz de los numerosos casos de coronavirus

Yo tenía dolor de cuerpo, dolor de cabeza, vómitos y dolor en los ojos. Me atacó muy fuerte, pero creo que fue por las defensas bajas. Automáticamente la médica que me atendió me dijo que era covid”, dice.

Le dieron medicación y la enviaron a su casa. “El tema es que no tuvieron en cuenta el cuidado de mi estómago con los medicamentos. Se me destrozó el estómago: casi que ni el agua pasaba”, recuerda.

“Luego de tomar tres días la medicación, fui a la clínica pero me decían que no me podían atender. Directamente no tenían tiempo para atenderme. Estaban colapsados. Era impresionante la cantidad de gente que llegaba con coronavirus. Y yo andaba, de acá para allá, con una bolsa vomitando sangre. Cansada, agotada y desesperada, me paré enfrente de la clínica por dos horas. Así, finalmente, logré que me atendieron”, recuerda.

“Me hicieron pasar a una sala cerrada y no había camas. Pero lamentablemente, justo en ese momento, murió un hombre y conseguí cama. Estaba en terapia y en el lugar de él (los médicos) pasaron a una señora y a la cama de la señora me internaron a mi”, dice a Diario Textual.

Yo no los culpo, no culpo a nadie. Así era la situación, de desborde y colapso. Desde la dirección de la clínica se comunicaron con la directora del hospital de 25 porque yo tenía domicilio en La Pampa y coordinaron mi traslado a Santa Rosa”, sostiene.

El sábado 5, Claudia Avalo fue ingresada al Centro Emergente de Asistencia Respiratoria (CEAR) de Santa Rosa. “Estuve unos días, no me acuerdo cuántos. El nivel de atención fue espectacular, ya sea en la parte profesional como humana”, dice.

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