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Docente de 25 de Mayo afirma que la condenaron sin pruebas

Gabriela Bastías enfrenta una condena de siete años de prisión que su abogado defensor apeló. En esta nota hace un repaso pormenorizado de las actividades que, semana a semana, realizó en los dos primeros meses de clases del año 2015. De esta manera demuestra, no solo la manera responsable y comprometida con que realizaba su tarea docente (cocinando en su casa las galletas para que los niños merienden en el Jardín o llevando elementos de su hijo para las actividades), sino además la imposibilidad material de que ella pudiera haberse ausentado del aula para sacar a un pequeño del jardín. La presencia de una madre todo el mes de marzo y doce días del mes de abril para la adaptación de su hija y la presencia de otros padres, otros docentes de actividades y de directivos de la institución, destruyen la hipótesis de los padres que los jueces “compraron”. Dice la nota:

Manipulación.

“Quedamos perplejos con mi familia al enterarnos de las denuncias. Al principio no sabíamos que pensar. Me reuní con algunas familias del turno mañana (que era en ese momento el turno donde se había radicado la primer denuncia) en el JIN 12, con el equipo del CAE, respondiendo a las inquietudes de las que se estaban hablando por todos lados y que no habían sido corroboradas.

“Luego de eso el lunes 25 de mayo, feriado nacional, me comunica el Ministerio de Educación, a través de la directora en ese momento Rosario Ascaso (por teléfono) que me separaban del cargo. Sin ninguna explicación. Al momento de la comunicación, estaba yo reunida con un grupo de padres que se habían acercado a la casa de mi papá a hablar conmigo motivados por las versiones que circulaban y la que transmitía la radio oficial de la municipalidad (FM Rio 91.1) que manipuló la información sin ninguna precaución ni respeto a la integridad y seguridad de cada uno de nosotros.

“La familia que me acusa, del turno tarde, asegura que yo llevaba al pequeño a la quinta de Marcelo Tattavito con Oscar López. Lo hacen sin ninguna prueba. Ni uno ni otro trabajaban en el establecimiento en el turno tarde. No hay testigos, ni pericias, ni nada que confirmen esa hipótesis descabellada de los padres. En el período de dos meses en el que supuestamente se cometieron los abusos, la actividad en el aula estuvo siempre a la vista de padres, de otros docentes y de directivos. ¿Cómo fue que me ausenté? Ni los padres ni los fiscales, ni los querellantes y menos los jueces en su sentencia precisan el día y la forma de esa ausencia. Tampoco explican las consecuencias que mi hipotética ausencia hubiera tenido en el aula con el resto de los niños. ¿Con quién quedaron? ¿por qué nadie vio nada?

“Acudo a mi memoria escribiendo sobre ese periodo marzo-mayo de 2015 en la sala de 4 años Turno Tarde:

 

Primera semana.

Periodo de adaptación.

“Es el tiempo que se destina en jardín de infantes para conocer al grupo de niños que ingresan a la sala a principio de cada año. Conlleva un horario reducido que se extiende a medida que avanza el tiempo. Se estima que dura un mes. El cambio es para los niños principalmente ya que son quienes se encuentran con un primer lugar nuevo lejos de casa, con adultos nuevos, otros niños y sobre todo alejarse de su familia.

“Esto trae cambios en el ánimo y las emociones de niños y familias que los expresan generalmente a través del llanto. También se refleja en cambios de conducta, en los hábitos de sueño, en el lenguaje. Algunos niños necesitan más tiempo de adaptación, por lo que las familias también tienen que participar más tiempo.

“Las clases comenzaron el 2 de marzo de 2015. El primer día se organizó una actividad con trapos de piso (ya que la sala era una creación de ese año, no disponíamos de mucho material, ni siquiera las mesas ni sillas que requeríamos, pero igual trabajé). El ingreso a sala era a las 14.30 hs. Y salían a las 16.00 hs. porque así está establecido el periodo de adaptación la primer semana en una sala de 4 años.

“Ese día me presento con las familias en una ronda en el piso dentro de la sala con las familia de los alumnos, donde cada uno dice su nombre al resto para ir conociéndonos. Luego se entrega pintura para que cada familia y niño pintaran su alfombra.

“Se presenta en esa semana, hasta el 6 de marzo, masa (masa crémor que preparo en mi casa fuera del horario escolar, de tres colores) ladrillos, juegos de mesa y bloques (material de mi hijo que llevé al jardín ya que no contábamos con ningún mobiliario aun). Como el tiempo que estaban en sala era poco, algunas madres permanecían en el predio de la institución esperando el horario de salida, compartiendo charlas y hasta mate en oportunidades. Todo transcurría como todos los años.

“El sábado 7 de marzo, ya en casa de mañana lavando ropa y con mi hijo jugando, llama mi mama y me pide que me acerque al hospital porque mi hermana había tenido un accidente de auto y había sido trasladada a Neuquén de urgencia, lo cual generó toda una conmoción dentro de mi familia. El lunes 9 falto al trabajo para quedarme con mis sobrinos y mi hijo, ya que el resto estaban con mi hermana.

“El martes me incorporo a mi trabajo. Ya agregamos una hora más: de 14.30 a 17 hs. y se incluye la merienda, jugo fresco y galletas que preparamos en la sala (antes de que llegar los niños) porque no se conseguía una portera estable y quien debía enviarla era el municipio. El viernes 13 de marzo vuelvo a faltar para viajar a ver a mi hermana, me incorporo recién el miércoles 17 de marzo cuando le dan el alta y regresamos a 25.

“En estos casos cuando se falta por uno, dos o tres días, no se toma suplente, sino que el equipo directivo es el responsable de atender las salas, en este caso la vicedirectora o un auxiliar o la secretaria.

“La tercer semana de marzo ya es el horario completo de 14.30 a 17.45. El miércoles 18 me incorporo y ya están los docentes de Especiales trabajando. Música, la seño Mónica los jueves y educación física la seño Andrea los lunes y miércoles. Son motivaciones de 30 minutos por sala, y siempre estaban unos 15 o 20 minutos antes para preparar material.

“La cuarta semana comienza el miércoles 25 de marzo, ya que el 23 y 24 fueron feriado. Culmina el periodo de adaptación establecido por la institución de ahí en más los niños que necesitan son acompañados por sus padres, como fue el caso de una de las niñas que hasta el 12 de abril su mamá estuvo en sala con ella.

“La quinta semana del 30 de marzo al 1 de abril, preparamos galletas en la sala, y una madre fue a ayudar con la masa, durante la tarde. Me llevo las galletas crudas a mi casa y las cocino ahí porque el horno de la escuela especial no era seguro para usarlo. Se embolsan y se entregan para Semana Santa el día miércoles 1 de abril, ya que el 2 y 3 fue feriado.

“La sexta semana del 6 al 10 de abril, se empieza a trabajar con el cuerpo humano como todos los años, y se da inicio a los contenidos curriculares básicos. La directora de educación especial me pregunta si puedo recibir a un nene con discapacidad integrado en mi sala, le digo que sí, que hable con mi directora y que no había problema.

“La séptima semana desde el 13 al 17 de abril, organizo el día jueves la primer reunión de padres a las 19 hs, fuera de mi horario escolar, dentro de la sala, donde se da cuenta del diagnóstico de grupo, de los que se estima trabajar en entre abril y mayo, y algunos temas a largo plazo. Se establecen las normas de convivencia, horarios de entrada y salida, los espacios permitidos para circular dentro de una institución que no era la nuestra, donde estábamos de prestado, y todo lo que hace a la organización.

“La octava semana del 20 al 24 de abril, se trabajó completa. El niño integrado ya estaba en sala desde las 14.30 a las 15.30, una hora que compartía con nosotros. Lo traía su maestra integradora quien se quedaba con el todo el tiempo. Pasaron tres maestras. La primera es hoy directora de la Escuela Especial, la segunda era madre de una niña en la sala que le tocó trabajar, o sea la mía, y que además se quedaba con su alumno luego de salir de mi sala en el aula taller a diez pasos de mi sala, y la tercera fue una compañera del JIN 12 que tomó la suplencia.

“La novena semana del 27 al 30 de abril teníamos planificado para el día martes 28, como todos los años, una salida a la biblioteca de 25 de mayo, para lo cual tenía que completar una ficha para entregar a mi directora, que contenía el lugar donde iríamos, por dónde iríamos, o sea qué calles comprendía el recorrido a la ida y al regreso, y el nombre de tres padres-madres que figurarían como acompañantes, a pesar de que la consigna era que cada niño lleve un adulto, para mayor seguridad ya que iríamos caminando. Esa semana llovió muchísimo, por lo que tuve que suspender la única salida que planifiqué, y que no es tan sencillo de realizar con niños de 4 años.

 

Preguntas sin respuestas.

Mi pregunta a los jueces es: ¿en qué momento de estas nueve semanas saqué al niño X de la sala, me lo llevé a la chacra de Tattavito (que no trabajaba en el turno tarde) y con Oscar López (que tampoco trabajaba en ese edificio).

-¿cuándo salí sin permiso de mi directora de la institución?

-¿nadie controla el registro de asistencia que puedo manipular a mi gusto?

-¿trabajaba sola que nadie vio cuándo me lo lleve?

-¿el resto de los niños (24) se quedaban solos una hora y nadie se dio cuenta?

-¿Tenía tiempo de hacer los cuadernos, de preparar la merienda, de preparar la sala, recibir a la maestra especial e irme la la chacra, todo eso en 3 horas?

-¿Cómo me comunique con Tattavito y López?

-¿En qué vehículo hicimos todo lo que dicen? ¿Dónde está?

-¿No se nos cayó ningún cabello en la chacra, ni a nosotros ni a los niños?

 

“Me acusan de algo que no hice, sin leer el registro de maestros, el registro de alumnos, los horarios de clases especiales, sin tener en cuenta que todos los maestros integradores cuando iban me encontraban, que las mamás que iban a media tarde a darle medicación a su hijo y yo las atendía, la mamá que escribía mensaje o llamaba para preguntar si todo iba bien con su niña y yo le respondía.

“Entre marzo y abril trabaje 36 días hábiles en total de los cuales 16 hubo actividad especial. Del 20 al 24 de abril una madre con su hijo alérgico fue a darle la medicación a las 16 hs. El 30 de marzo fue una madre a cocinar con nosotros y por último la mamá de “Y”, que tuvo un periodo más largo de adaptación, fue hasta el 10 de abril. Me sigo preguntando ¿en qué momento sucedió el delito del que se me acusa?

“El niño X dice que fue conmigo a la chacra, y también con su abuela, con Ana, con Chachi y Lucas, de los cuales solo conozco a su madre. La psicóloga dice que tiene indicios de credibilidad el relato del niño pero ¿cómo puede ser creíble si yo nunca fui con él a ningún lado? ¿No entiendo cómo pueden acusarme de algo sin tomar en cuenta las pruebas? El nene dice que fue como diez veces. Me pregunto ¿cómo puede ser creíble su relato? ¿con qué criterio analizan su relato? ¿o hay un prejuzgamiento que no deja ver la verdad?

“La directora y la vicedirectora iban a la sala en repetidas oportunidades, junto a mi trabajaba social, otra docente en la otra sala de 4, quien tuvo también una denuncia y nunca se la formalizaron.

“Para completar el cuadro de falsedades, los jueces ponen como fundamento en su sentencia los dichos de la testigo encubierta que relata una supuesta situación del año 2014 olvidándose que en ese año el pequeño a mi cargo y que me acusa no asistía al jardín en ese año sino que comenzó recién en 2015. ¿Hace falta decir más?

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