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Señores padres, seamos honestos: si hubo abusos, no fue en el jardín”

La docente que trabajaba en el jardín de infantes enfrenta una pena de siete años de prisión. Está acusada de llevar a los niños a la quinta de Marcelo Tattavito para abusarlos.
Gabriela Bastías, una de las docentes condenada en primera instancia en la causa por los abusos en el Jardín de 25 de Mayo, cuestionó duramente a la justicia y a los padres de los pequeños por la acusación que considera falsa y el fallo condenatorio que, sostiene, no se basó en pruebas.
La docente, que enfrenta una pena de siete años de prisión -apelada por su abogado defensor-, fue acusada por los padres de llevar a los niños a la quinta de Marcelo Tattavito para abusarlos. La prueba principal es la declaración de un niño que asegura haber ido a ese lugar con la docente una diez veces, aunque también menciona que fue allí con su abuela y otras personas. Pese a estas inconsistencias, los peritos de la querella consideraron creíble el relato que fue determinante en la condena del tribunal. Bastías -madre de un pequeño niño de cinco años- envió una extensa nota a este diario con pedido de publicación donde señala las inconsistencias y contradicciones de la causa, deplora la actitud de fiscales y jueces en los que creyó.
LA ARENA ha respetado en lo posible el texto original enviado por la docente desde el lugar donde cumple prisión domiciliaria, al que sólo se le han hecho pequeñas correcciones. La extensión de la nota obliga a publicarla en dos partes. La segunda parte, donde Bastías relata pormenorizadamente cuál fue la actividad que se realizó en el jardín desde el inicio de clases en marzo de 2015 hasta que fue acusada, se publicará en la edición de mañana martes:

Mis pesares.
“A las familias de los niños de sala de 4 años del turno tarde del año 2015 que se sintieron en el derecho de insultarme, atropellar mi vida de manera impulsiva, denunciando frente a la justicia de un delito innombrable e irrepetible para mi desde que todo esto comenzó.
“Con su proceder, sin medir mi responsabilidad en mi trabajo, actuando de manera irresponsable, destruyeron mi carrera con lo cual daría bienestar a mi hijo el resto de mi vida, rompiendo mi amor a la docencia, mi trabajo, que además de ser mi profesión (porque estudie para ser docente), era mi sostén económico, que se llevaba más del 50% del tiempo que estaba en mi casa.
“Siempre trabaje con esfuerzo y dedicación, con una personalidad fuerte pero abierta siempre al dialogo para con las familias.
“Siempre esperé respeto pues ésa es la forma en que me comporto. Nunca actúo de mala fe, soy sincera con todos, todos los días. Pero no fue eso lo que coseché con los padres que me acusan. Me faltaron el respeto, actuaron con mala fue y no han sido sinceros conmigo ni con la sociedad: seamos honestos con nosotros mismos, recordemos y sincerémonos. Si paso algo con los niños, no fue en el jardín.
“Hoy no creo en la justicia y me pregunto y pregunto a la sociedad: ¿el sistema judicial funciona? ¿es real todo lo que pasa?, ¿cómo pude existir tanta maldad en las personas? Es increíble ver a mi vecino queriendo matarme por algo que según él, le hice a su hijo. ¿Cómo? ¿Dónde? ¿Por qué se producen estas cosas?, ¿quien inventó semejante barbaridad con tanta sisaña, con tanto rencor?

“¿En manos de quién estamos?”
“Como familia estamos padeciendo quizás el momento más difícil que hayamos vivido, considerando la incompetencia en el proceder de la justicia desde el inicio de este proceso, me veo en la obligación de pedir mi libertad por falta de pruebas concretas, por el atropello a mi dedicación, el menosprecio que recibió indirectamente mi hijo, quien nunca fue visitado por ningún ente defensor del menor, por la poca investigación, por el silencio del ministerio fiscal hacia la población lo que ocasionó que los rumores falsos se tornen cada vez más violentos, produciendo miedo y condena social sin fundamentos validos, y la información de la causa sin salir a la luz.
“Todo esto conmovió a toda la sociedad de 25 de mayo donde hace 30 años que vivimos, donde crecimos, nos criamos y estudiamos.
“Nunca nadie nos maltrato, ni insulto, nosotros no somos una familia problemática, somos respetuosos de la vida tranquila que solía haber en el pueblo, lo cual nos llama la atención el desconocimiento de la gente para con nosotros, criados juntos, compañeros de escuela, es increíble el golpe emocional que esto causo a nuestra familia.
“Durante todo este tiempo me he preguntado muchas cosas que aun siguen sin respuestas, ¿Cómo se realizó la investigación judicial? ¿Qué se hace frente a la inoperancia de la justicia? ¿En manos de quiénes estamos? ¿Cómo un docente puede trabajar, si se lo desacredita de esta manera?
“Toda la causa es una gran mentira. Culparnos fue sencillo pero a la hora de corroborar las supuestas fotos, videos, ADN, y salidas de la institución no hubo nada que confirmara esa hipótesis falsa. Decenas de personas, profesionales de la educación que trabajan en el lugar aseguran que nunca vieron salir a los niños del jardín, no haber visto un vehículo de esas particularidades. ¿Todos mienten? ¿Todos se pusieron de acuerdo para encubrirme?
“No hay fotos ni videos en las pericias realizadas. No hay rastros de ADN. Soy docente de nivel inicial y a eso me dedique durante 4 años. Me inicié en 2011 y en 2015 empezaban mi quinto año de trabajo y experiencia. Nunca falté el respeto de ninguna manera a ningún niño. Sólo me dedique a trabajar junto con las familias porque así entiendo mi profesión que amo y a la que le dediqué todo mi esfuerzo y mi vocación.

No se investigó
“Hubo una evidente negligencia en la investigación que debería ser reabierta para saber que sucedió realmente con estos niños. Pues si fueron abusados no lo fueron en el jardín pero hay un abusador o varios sueltos.
“La hipótesis de que los abusos fueron en el jardín, además de no tener ninguna prueba, no tiene en cuenta un dato incontrastable de la realidad: en el tiempo transcurrido desde el inicio de clases hasta mayo no hubo lugar para salir fuera de la institución.
“La negligencia también alcanza al Ministerio de Educación que, lejos de apoyar nuestra tarea docente, dejó a criterio del grupo de padres que nos acusaba y en algún momento también nos puso en el banquillo sumándose también a los que intentaban lincharnos. Todo esto fogoneado por el medio oficial en ese momento, la Radio Municipal, que nos defenestró y dio por sentado la versión de las familias, sin siquiera buscarnos para preguntarnos a nosotros, lo que cualquier medio neutral y de buena fe hubiese hecho.
“La negligencia en la investigación queda demostrada porque fue evidente que, en vez de buscar al culpable de los abusos, se limitó buscar o inventar pruebas para culparnos, trabajando en una sola hipótesis. Un ejemplo de esa negligencia que sólo buscaba la manera de condenarnos en vez de buscar a los presuntos responsables de los abusos, es la irregular presencia en mi casa del perito, supuestamente de renombre, dos días antes de detenerme, como una visita extraoficial, según dijo él mismo. ¿Qué fue a hacer? ¿El código de Procedimiento lo permite? ¿Por qué lo enviaron? Más aún ¿por qué contrataron a un perito nacional para realizar nuevamente las entrevistas si ya las habían realizado las peritos provinciales? ¿Por qué se desvalorizó así el trabajo de las propias peritos de la justicia pampeana?
“De la misma manera pidieron una nueva pericia de los aparatos electrónicos que nos secuestraron, pese a que la que hizo la policía provincial había dado resultado negativo. ¿Por qué lo hicieron? No encontraron allí ni las fotos que decían los padres que le habían sacado a sus hijos, ni videos y, lo más importante si es que éramos una organización, no había llamadas telefónicas entre nosotros, ni mensajes de whatsapp, ni de facebook. Nada. Pero igual pidieron una nueva pericia que también dio negativo. Con eso debieron haberse convencido de que no teníamos nada que ver en el caso. Porque si pidieron una nueva pericia, era porque esa prueba era crucial. Pero dio negativo, y debió haber alcanzado con eso para aventar las sospechas.
“Así y todo, acá estoy. Evidentemente la presión de los padres creó un clima que no facilitó el trabajo de nadie, distorsionó las decisiones y, como conclusión, no fueron objetivos.

“Que los peones marchen presos”
“No estoy enferma. Fui criada y enseñada por una familia tradicional. No hay antecedentes en mi familia de este tipo de situaciones. No hay motivo para semejante acusación, a pesar de eso acá estoy viendo como la justicia, materializada en esas personas llamadas jueces, desde el juez de General Acha, Freigedo, con su poca personalidad, su miedo y poca experiencia, por no decir otra cosa, nos dejó en esta situación, a merced de un fiscal que poco se le entendía al hablar en las audiencias, como es el señor Amado, desagradable a simple vista y con poca objetividad, o pocas ganas de trabajar.
“Nos dejaron en manos de tres jueces que pensé iban a ver la verdad de la situación. Realmente tuve mucha confianza en ellos. Se los veía creíbles, trabajadores, honestos, pero realmente parece que nadie se juega su sillón de trabajo, es más cómodo que los peones marchen presos, apacigüen las aguas en las familias y seguir disfrutando de sus vacaciones en el exterior. “Lamentablemente soy una simple maestra, no tengo dinero, ni grandes lujos, me gusta reciclar y alcancé a tener mi propia vivienda con 33 años, un autito adecuado a mi bolsillo, un trabajo del cual disfrutaba, y un hermoso hijo con quien compartir el resto de mis días. Me veo ahora y me quedó lo más bello, mi hijo, por el voy a seguir luchando. Todos estamos en manos de una justicia injusta. Nadie está exento de que le pase lo que a mí. (Mañana nota II)

LA ARENA Diario

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15 comentarios

  1. Mira vos casi q me conmueve !!! Pero cuando leía me acorde todo lo q contó mi hijo y sus compañeros y mi sangre hierbe !!!! Mis ganas de q paguen cada lágrima de ellos es infinita !!! Bastias vas a pagar x lo q hiciste!!!

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